
No apostamos con su electricidad
Cada tubo fluorescente que sale de nuestra fábrica pasa por pruebas completas de resistencia al voltaje y de resistencia a la corriente. No hay excepciones.
La razón es simple: en una fábrica de alta tecnología, incluso el más pequeño defecto en el aislamiento puede causar problemas graves. Eso no solo hace que se rompa la bombilla, sino que también puede detener toda la línea de producción o dañar los paneles de control de los equipos, cuyo valor supera el de una casa entera. Eso es un problema del cual nadie quiere tener que lidiar.
Los detalles relacionados con las fallas eléctricas
En realidad, todo se reduce al revestimiento de cuarzo y a la calidad del sellado de los electrodos. Probamos el aislamiento con altos voltajes para detectar cualquier grieta o impureza en el vidrio. Si la resistencia disminuye aunque sea un poco, descartamos ese tubo. Punto final.
Nos preocupamos mucho por las corrientes de fuga. Incluso una pequeña fuga puede afectar a los sensores o causar problemas en los sistemas de automatización. Al aumentar el voltaje por encima del límite normal, obligamos a que esos defectos se manifiesten aquí, en nuestro laboratorio, en lugar de en su planta industrial.
Por qué probamos cada uno de ellos
Algunas personas sugieren tomar muestras. Nosotros no lo hacemos.
Cuando se trata de un entorno estéril donde la disponibilidad constante es fundamental, una tasa de fallos del 1% es demasiado alta. Verificamos todo el largo de cada tubo para asegurarnos de que el aislamiento sea sólido desde un extremo al otro.
Pero, seamos honestos: nuestros tubos solo pueden hacer tanto. Si sus cables están desgastados o sus conectores están corroídos, una bombilla perfectamente probada no podrá evitar un cortocircuito. Asegúrese de que sus fuentes de alimentación estén bien conectadas y que sus conectores estén firmemente ajustados.
Protegiendo su equipo
Un control de calidad estricto sirve para evitar esos daños prematuros causados por arcos eléctricos.
Cuando el aislamiento es sólido, la energía va exactamente donde debe ir: al elemento calefactor. No se escapa por la superficie. Esto mantiene una densidad de calor constante y protege sus equipos de esos picos de voltaje que pueden dañarlos.